Cada diamante es único. Durante su formación, bajo condiciones extremas de calor y presión en las profundidades de la Tierra, pueden aparecer pequeñas marcas internas o externas que forman parte de su naturaleza.
Estas marcas se denominan inclusiones cuando se encuentran en el interior del diamante, e imperfecciones o marcas superficiales cuando son externas. En muchos casos, son tan pequeñas que solo se pueden observar con aumento.
La pureza de un diamante se valora según el tamaño, el número, la posición y la visibilidad de estas marcas. Cuanto menos visibles son, más limpia es la percepción visual del diamante y más alta puede ser su clasificación.
Por eso, la pureza no debería valorarse solo a simple vista. Es necesario observar el diamante con criterio, experiencia y las herramientas adecuadas para entender hasta qué punto estas pequeñas marcas pueden influir en su belleza y su valor.
En Joiers Borràs seleccionamos diamantes con una apariencia limpia y equilibrada, para que las posibles inclusiones no interfieran en la luz, la belleza ni la elegancia de la piedra.
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